Leyenda del Caballero Sol V2C08: “Construir buenas relaciones con los vecinos”

The Legend of Sun Knight (La leyenda del caballero Sol) Volumen 2: Actividades diarias de un caballero.

Novela original en chino por: 御我 (Yu Wo)

Novela traducida al inglés por Prince Revolution!

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Capítulo 8 – Actividad diaria #8: “Construye buenas relaciones con los vecinos” – Traducido al español por angelaariasmolin, lectura y edición por little_cris y miko. Con la colaboración especial de BJVS.

Esperé hasta que la noche cayera y luego toqué todas las puertas de los doce caballeros. Mi primera frase para cada uno de ellos fue “Hazme un favor”.

Toqué hasta llegar a la habitación del Caballero Juicio y dije lo mismo cuando él abrió la puerta. “Hazme un favor”.

“¿Qué favor?”, preguntó el Caballero Juicio, fingiendo ignorancia. “¿Comprar pastel de moras azules? ¿Pedirle a Hielo que haga raspado de fresa?”

Pedí directo, “préstame diez miembros del Pelotón del Caballero Juicio”.

Juicio suspiró. “¿Para una misión de venganza?”

“Para una misión…” Al ver la expresión dudosa en el rostro de Juicio, confesé rápidamente, “pero admito que hay una pizquita de venganza personal ahí”.

Juicio quedó estupefacto y preguntó, “¿será eso suficiente para ti?”

Me encogí. “Por supuesto. Sólo quiero obtener más seguidores, no empezar una guerra contra el Monasterio del Dios de la Guerra”.

Aunque dije eso, Juicio todavía se tomó un tiempo para meditar antes de que contestara a regañadientes, “sólo puedo prestarte cinco, en caso de que tu temperamento te meta en alguna travesura. Siempre has malcriado a tu Pelotón del Caballero Sol. Ya que les dieron una paliza muy fuerte y los humillaron en público, en verdad me cuesta creer que te contendrás y no castigarás severamente a los guerreros del Monasterio del Dios de la Guerra”.

“Bien, cinco está bien”, acepté con rapidez.

Al ver que acepté con tanta facilidad, Juicio arrugó la frente otra vez. Para evitar darle la oportunidad de que se arrepintiera de sus palabras, cambié de tema rápidamente. “¿Cómo va el entrenamiento con Elijah?”

“Muy bien, es un aprendiz veloz. Nube ha modificado sus pasos-nube para mejorar sus habilidades a la hora de esquivar. Debería ser capaz de alcanzar la habilidad de Evadir después de unas dos semanas”.

Asentí. “Muy bien. Entonces no debería haber problemas”.

“¿Podrías decirme cuáles son tus planes para incrementar el número de creyentes?”

“¡No!” Si Juicio supiera todo mi plan, no hay garantía de que él no me cortaría de inmediato en dos con su espada, para castigarme por lastimar a mi gente en el pasado, prevenir una posible guerra contra el Monasterio del Dios de la guerra en el presente y evitar que yo dañe al mundo en el futuro.

“De verdad que vas a hacer una travesura… ¡Tch! Entonces es mejor que no me lo digas”.

Juicio agitó la cabeza y decidió abandonar las ganas de conocer mis planes, lo cual lo salvaba del dilema de si debía cortarme en dos o no. Lentamente cerró la puerta, murmurando, “mejor me voy a dormir temprano para no arrepentirme de darte mis hombres, a pesar de que ahora sé lo que mis cinco miembros del pelotón serán forzados a hacer. Hablando de eso, cada vez que acepto hacerte un favor, ¡siempre me arrepiento después!”. Él suspiró pesadamente.

Yo le sugerí, “Suspirar te acortará la vida por tres segundos”.

Detrás de la puerta vino una voz débil, “Aceptar a una de tus peticiones acortará mi vida por tres años…”

Yo repliqué, “Si en verdad te acortara la vida por tres años, entonces habrías muerto un mes después de haberme conocido”.

“… ¿Entonces estabas al tanto?”

 

 

Después de visitar a Juicio, espié la posición de la luna a través de la ventana. Eran como las diez de la noche, casi era la hora. Caminé con rapidez hacia la cocina del Templo Sagrado. A esta hora, no había ni un alma cerca, pero ya había unas canastas de pan y leche servidas sobre la mesa.

Tomé estas cestas y me acerqué en silencio hacia las afueras del cuarto de castigo, donde estaba encerrado el Pelotón del Caballero Sol. No fui a la única puerta del cuarto de detención, sino a la pared.

Me acuclillé contra la pared y estuve a punto de abrir una trampilla secreta cuando escuché las voces que venían desde el interior.

“El Capitán exageró, prohibiéndonos sanar. ¡Muchos de nosotros estamos gravemente heridos!”.

“Tampoco nos han enviado comida… ¿Acaso el Capitán en verdad se ha olvidado de nosotros?”

Un rugido emotivo interrumpió las quejas de los demás. “Como miembros del Pelotón del Caballero Sol, ¿cómo podrían ustedes, igual que esos extranjeros, creer que el Capitán nos olvidaría? Si ese fuera el caso, ¿quién creen que nos enviaba comida cada vez que estábamos castigados? ¿Quién nos enviaba esas cobijas calentitas? Finalmente, ¿quién habría abierto esa trampilla secreta al cuarto de detención?”

Esta voz pertenecía a Adair, ¡como era de esperarse del vice-capitán que me entendía muy bien!

Una voz explicó rápidamente, “Adair, ¡no seas tan emotivo! Yo, por supuesto, entiendo que nuestro capitán nunca nos olvidaría. Es sólo que el Capitán siempre nos pide que hagamos misiones casi imposibles…”

Esa voz sonaba como la de Ed. ¡Tch! En verdad creía que podía encargarle unas tareas, ¡pero parece ser que no será tan bueno como Adair!

“¡Pero el Capitán siempre nos ha ayudado!”, Adair reforzó su actitud.

“Sí, pero el Capitán puede a veces estar… estar… fuera de sus cabales. La última vez quiso que escondiéramos nuestra identidad para golpear al Caballero Capitán Tierra. Pero sólo nos dio veinticinco atuendos de asesinos, olvidó darnos armas y, por lo tanto, permitió que fuéramos golpeados por el Caballero Capitán Tierra…”

La voz de Adair ya no se escuchaba a través de la pared; parecía que no podía refutar esto.

¡Esto es una completa basura! ¿Cómo podría haberme olvidado del atentado contra Tierra? Es sólo que, después de que compré las ropas nocturnas con fondos públicos, el Papa me descubrió. Como resultado, él tomó el resto del dinero. No quedó dinero para comprar armas, pero había más de veinte personas para golpear a una sola, así que pensé que ellos podrían asestar un puñetazo o dos…

Nunca imaginé que no sólo serían incapaces de atravesar el escudo protector de Tierra, sino que además todos regresaron con heridas para que yo los sanara. ¡Me enojé tanto!

Furiosamente, abrí la trampilla secreta y lancé la canasta a través de la abertura con tanta fuerza, que hasta escuché el sonido de la cesta cuando chocó contra la lejana pared opuesta.

Hubo silencio detrás del muro, hasta que Adair explicó, “Capitán, sólo se estaban quejando, no lo dijeron en serio”.

Les pasé una docena de perlas rosas sanadoras, ignorando la explicación de Adair, y dije resentido, “Aquellos con heridas graves sólo pueden usar una y no deben ser sanados por completo. Todos ustedes deben tener una herida de algún tipo. ¡Es una orden!”

Ed sonó como si estuviera a punto de llorar, “Capitán… la gente del Monasterio del Dios de la Guerra exageró y nosotros estábamos muy enojados con ellos, por eso es que estábamos diciendo disparates. ¡Por favor, no se enoje!”

“¡Capitán!”

“¡Lo sentimos, Capitán!”

“¡Estábamos equivocados, Capitán!”

Mi corazón se ablandó con las llamadas de “capitán”. Esos malditos idiotas deben conocer mi debilidad. Cada vez que comenten un error, cada uno de ellos llora desesperadamente, “¡Capitán, capitán!”

Rugí, “¡Ya es suficiente! Sólo cállense. Aquellos con heridas graves, apúrense y trátenlas. Aquellos con heridas leves, apúrense y coman. Tienen una tarea que hacer más tarde”. Los llantos de “capitán” detrás de la pared se detuvieron de inmediato y llamé, “Adair”.

“Sí, señor”.

“Reúne a todos más tarde en el lugar de siempre. Enviaré personas para que los ayuden a todos ustedes. También necesitarán unas herramientas”.

“Sí”.

“Capitán, ¿usted nos acompañará?”, preguntó Ed de repente.

“Yo, Sol, no estaré con ustedes.”

“Entendido…”

 

Aproximadamente a la media noche, Adair dirigió a todos los miembros a través de la trampilla secreta. Me escondí detrás de un árbol y observé en silencio mientras ellos salían; luego los seguí a hurtadillas. Aunque Adair era muy competente, no estaba muy seguro de que entendiera mi plan.

Era mejor seguirlo sólo para estar seguro.

“Adair, ¿podría el Capitán ser esa sombra revoloteante detrás de nosotros?”. Ed a cada rato miraba hacia atrás.

“No, el Capitán dijo que él no nos seguiría”, respondió Adair, sin siquiera mirar atrás.

Al escuchar la respuesta, Ed dijo, “Con razón el Capitán te favorece, Adair”.

De repente, Adair se detuvo. Ed no pudo reaccionar a tiempo y su nariz tuvo un severo e íntimo contacto con la parte trasera de la cabeza de Adair.

Ed se sostuvo la nariz con una expresión de dolor, rápidamente se hizo una Curación Mínima y luego se quejó en voz alta, “Adair, ¿por qué te detuviste de repente?”

Adair sólo señaló hacia el frente y todos los miembros del Pelotón del Caballero Sol miraron hacia el frente a la vez… a un miembro del Pelotón del Caballero Juicio, vestido de pies a cabeza de negro, que se acercó y le reportó a Adair:

“Diez miembros del Pelotón del Caballero Tormenta, diez miembros del Pelotón del Caballero Flama, diez miembros del Pelotón del Caballero Hoja, diez miembros del Pelotón del Caballero Tierra, diez miembros del Pelotón del Caballero Hielo, diez miembros del Pelotón del Caballero Luna, diez miembros del Pelotón del Caballero Nube, cinco miembros del Pelotón del Caballero Juicio— Todos los miembros presentes y contados. Bajo las órdenes del Caballero Capitán Sol, nosotros obedeceremos las órdenes del vice-capitán del Pelotón del Caballero Sol, Adair.”

Ed tomó en silencio la esquina de la camisa de Adair y susurró, “Adair… ¿crees que el Capitán nos está pidiendo que le demos una paliza a esa gente del Monasterio del Dios de la Guerra o que los eliminemos?”

“Err… No estoy muy seguro”, contestó Adair, un poco perplejo. Justo entonces vio dos cajas que estaban colocadas en medio del lugar de reunión. Él masculló en voz alta, “estas deben de ser las herramientas de las que habló el Capitán”.

Asentí en la oscuridad, incluso cuando sabía que Adair no podría verme.

Él caminó hacia las cajas, las abrió y arrugó las cejas, como si pensara.

Ed se acercó y, con curiosidad, levantó los objetos que estaban dentro de las cajas. Había una docena de prendas del mismo estilo. Dijo con sorpresa, “¿No son estos uniformes de caballeros reales? También hay armas para ellas… ¿Y no son esos los uniformes de los guerreros del Monasterio del Dios de la Guerra? ¿Para qué son?”

Como de costumbre, todos los miembros del Pelotón del Caballero Sol miraron a Adair, quien acababa de terminar de pensar. Él masculló en voz alta, “¡Oh! Parece que tenemos que dividirnos en dos grupos para la misión. Con razón necesitamos tanta gente”.

Al escuchar a Adair, asentí satisfecho. Parecía que él sabía lo que tenía que hacer, así que tengo que decirlo de nuevo: como se esperaba del vice-capitán al que seleccioné. ¡Tuve muy buen gusto cuando elegí!

 

 

Caballero Juicio estaba muy ocupado entrenando a Elijah y Elijah estaba muy ocupado siendo entrenado por el Caballero Juicio.

Adair y el Pelotón del Caballero Sol estuvieron ocupados haciendo lo que les pedí durante la noche. Cuando se hizo de día, ya estaban otra vez en el cuarto de detención y estaban acostados, durmiendo como una masa de cadáveres. Se parecían tanto a cadáveres que, incluso si uno caminaba sobre esos “cadáveres” y los pisaba, ni siquiera soltarían un grito de llanto— sólo el sonido rítmico de sus ronquidos.

Hasta Pink y Roland estaban ocupados preparando lo que les pedí. El proceso de pedir favores de Pink iba de maravilla. Sus ojos de inmediato brillaron cuando le expliqué lo que quería y ella ni siquiera mencionó nada de querer un pago a cambio, así que por supuesto yo no mencioné pagar.

Por el contrario, Roland estaba tan contrariado que su cara palideció… Pero su cara siempre ha estado de un blanco ceniciento, así que en realidad no hubo mucha diferencia.

Bostecé sonoramente, tomé mi bizcocho de moras azules del plato y me lo metí a la boca, luego continué mirando el libro que Nube me había prestado: «Cómo elegir el accesorio de la suerte adecuado para vestirlo durante un duelo».

Me senté y disfruté de la emoción de que todos estaban ocupados, menos yo. Se sentía indescriptiblemente bien.

Entonces hubo un sonido como de arañazo y luego la puerta se abrió. Un rayo de sol entró desde el exterior y llenó el lugar en el que yo estaba con luz, pero eso no me molestó. Yo había encendido una pequeña esfera de luz sagrada para poder leer.

“Si Nube no me lo hubiera dicho, nunca me habría atrevido a creer que te esconderías aquí… ¿no es el hábito de Nube esconderse en un gabinete para libros? También, ¿de verdad pretendes depender de este libro para la batalla que se avecina?”

Levanté la cabeza y miré que el Caballero Juicio metía la cabeza en el gabinete para libros, a la vez que miraba el libro en mis manos con el rastro de una sonrisa. Levanté mis cejas y exclamé, “no subestimes este libro, ¡en verdad es útil! Además, al fin entendí por qué a Nube le encanta esconderse dentro de las estanterías; es un pequeño refugio perfecto después de encender una esfera de luz sagrada”.

Este era también un pequeño refugio donde nadie me molestaría por vagabundear. En el pasado, incluso cuando estaba en el salón de rezos, siempre había alguien que buscaba al Caballero Sol, ¡pero nadie pensaría encontrar al Caballero Sol en un gabinete para libros!

Juicio dijo con tranquilidad, “si ya terminaste la lectura y te cansaste del gabinete para libros, por favor al menos revisa al Caballero Capitán Infierno”.

“¿Qué hay de malo con él? ¿Acaso no pudo aprender la habilidad de los pasos-nube modificados por Nube?”. Arrugué el ceño; eso sería malo porque, de acuerdo a mi plan, Elijah necesitaba mantenerse en pie para luchar contra el Hijo del Dios de la Guerra por lo menos diez minutos.

Juicio sacudió la cabeza y dijo, “lo ha aprendido bien, pero parece que está deprimido. Después de una ligera perspicacia, parece que la presión de sus compañeros, tener un romance con la princesa y afectar los planes del rey, han hecho que los caballeros reales lo rechacen”.

Asentí y contesté enfáticamente, “¡oh, eso! No te preocupes, debería arreglarse en los próximos días”.

Juicio pensó por un momento, pero aún así agitó la cabeza y dijo, “ya te he informado de la situación del Caballero Capitán Infierno, pero, si crees que no es un problema, entonces yo tampoco pensaré más en el asunto”.

Eso despertó mi curiosidad. Usualmente, Juicio deduciría con facilidad que el aprieto de Infierno se resolvería en una cuestión de días, ¿así que por qué se me acercaría al propio y me informaría de la pobre situación de Infierno?

¿Podría ser…? De repente me moví y solté, “¿podría ser que los cinco miembros del Pelotón del Caballero Juicio no te dijeron para qué los pedí?”

“Les pedí que no me lo reportaran”. Juicio cerró el gabinete y un murmullo atravesó la puerta. “No quiero saber nada de eso”.

Parece que Juicio sabe que mi “travesura” no sería algo pequeño, así que decidió no saber nada de la situación. Era mejor así; de lo contrario, yo podría ser cortado a la mitad por Juicio algún día. Ni siquiera podría culparlo por eso— y puede que hasta tuviera que disculparme por ser una molestia.

Miré el libro en mis manos y medité en si debía revisar la situación de Elijah o no. Tomé el último bizcocho de moras azules del plato y me lo metí a la boca, a la vez que lánguidamente pasaba la página del libro.

Pon el pañuelo de tu amada en el bolsillo izquierdo de tu camisa y su amor protegerá tu corazón de cualquier peligro.

¡Hmm! Esto sería inútil para mí, pero a Elijah podría servirle. Era mejor que se lo dijera ¡para que recordara pedirle a la princesa que le diera su pañuelo y lo pusiera en su bolsillo izquierdo!

Terminé rápido los bizcochos de arándanomoras azules.

Me limpié la boca, me arreglé la ropa y salí del gabinete para libros.

“Saludos, Caballero Capitán Nub— C-ca ¿Caballero Capitán Sol?”

Me giré y vi a unos cuantos Caballeros Sagrados, los cuales tenían una expresión estupefacta similar a la de alguien que se acaba de golpear la cabeza con algo pesado. Después de girarme para verlos, algunos estuvieron tan impactados que se convirtieron en estatuas inmóviles al confirmar mi identidad como Caballero Sol.

“La luz de Su Santidad brilla sobre la tierra, llenándola de compasión. Hasta el gabinete para libros está lleno de una atmósfera tan placentera que Sol no pudo evitarlo y entró para estar en comunión con la compasión del Dios de la Luz”.

Después de lanzar mi explicación sinsentido, escapé rápidamente. Parecía que no era acertado esconderme en gabinetes para libros. Si me escondiera unas pocas veces más, el número de estatuas aumentaría en el corredor hasta el punto de obstaculizar el tráfico humano.

Para evitar inconvenientes, vestí una capa, me puse la capucha y dejé el Templo Sagrado para buscar a Elijah.

Al pensar que Elijah, después de terminar el estricto entrenamiento de Juicio, debería de estar tan cansado como para estar medio muerto, supuse que se habría ido del Templo Sagrado directamente al castillo. Hmm… O quizá se detuvo en el camino para comer algo. Supuse esto basado en la relación que tiene con Juicio, porque probablemente Juicio no le habría preparado bizcochos de moras azules para que comiera.

Lo encontré rápidamente en un restaurante entre el Templo Sagrado y el castillo. Parecía exhausto y bastante deprimido. Se veía completamente diferente a ese masculino caballero real que vi unos días antes; toda su persona recordaba a un anciano y ese rostro atractivo-todo terreno había perdido mucho color. Hasta la mesera le lanzó la comida sin tan siquiera dirigirle una miradita coqueta.

Pobre tipo… con razón Juicio me pidió que lo revisara.

Caminé hacia la silla vacía junto a él y me senté, a la vez que le robaba la pieza de carne que él acababa de tomar y me la metía en la boca.

Se quedó mirando sus palillos vacíos un momento, antes de girar con lentitud la cabeza hacia mí y preguntarme indeciso, “¿puedo saber quién eres?”

Me corrí un poco la capucha y le sonreí.

“¡Ah! So— ¡Eres tú!”, exclamó y luego quedó mudo. Parecía que estaba acongojado por algo, pues sostenía sus utensilios, inmóvil. No fue sino hasta que me comí la mitad de la carne en su plato, que abrió la boca y preguntó desesperado, “¿debería no involucrarme en este duelo?”

¡Oh, oh! ¡Está pensando en retirarse! Rápidamente me tragué la carne y dije con voz persuasiva, “¿por qué dirías algo así? ¿Acaso no amas a Su Alteza?”.

“¡No es eso!”. Elijah saltó indignado. “Sería imposible que yo no la amara, ¡definitivamente imposible!”

Asentí, “si ese es el caso, ¿entonces por qué no querrías participar en el duelo? ¿De verdad quieres dejarle la princesa al Hijo del Dios de la Guerra?”

Elijah se sentó de repente y dijo en voz baja, “Y-yo no quiero… Pero nuestros rangos sociales son muy diferentes.”

“¿Es eso lo que dicen tus camaradas?”

De una forma dolorosa y quejosa, él dijo, “Su Majestad y mi maestro también lo dicen. Ambos están extremadamente furiosos.”

Tomé un pedazo de carne de su plato y la mastiqué y tragué lentamente antes de decir sin prisa, “¿qué tal esto? ¿Por qué no sigues entrenando con Juicio y meditas este asunto en los próximos días? Si todavía quieres rendirte, no será demasiado tarde entonces.”

Elijah asintió rápidamente esta vez y dijo feliz, “no me importaría recibir más entrenamiento del Caballero Capitán Juicio. ¡La habilidad con la espada del Caballero Capitán Juicio es en verdad muy fuerte! Sólo he recibido una mera semana de entrenamiento y ya siento que he mejorado muchísimo. ¡Es increíble!”

“Pero por supuesto, Juicio ya era invencible a la edad de trece años. Creo que, aparte de Roland, nadie puede igualarlo con la espada…”

“¿Cuál Caballero Sagrado es Roland?”. Los ojos de Elijah brillaron, sin ni siquiera dudar en interrumpirme.

“Er… Él no es un Caballero Sagrado”, dije dudoso.

“Oh, ¿entonces es un caballero normal o un caballero real?”, preguntó Elijah, incesante. Era obvio que quería conocer a este Roland, cuya fuerza podía igualar a la del Caballero Juicio.

Yo también sentí curiosidad. ¿Elijah no conoció a Roland aunque los dos eran caballeros reales?

“Él era un caballero real, pero murió. ¿No has escuchado de Roland antes?”

“Ah… ¿es el Capitán Roland?”. Elijah parecía sorprendido. “Lo vi unas cuantas veces, pero sólo pasamos de lado y en realidad no nos conocimos bien. No era lo que se dice, una persona sociable; también era muy retraído y rara vez practicaba con otros. Aunque sabía que él no era débil, ¡tampoco sabía que era tan fuerte!” Con rastros de enojo y arrepentimiento, él agregó, “¡si tan sólo hubiese entablado amistad con él! Así, quizá lo habría convencido de no confrontar al rey directamente y así no habría sido asesinado.”

“¿Sabías que el rey mató a Roland?”, pregunté, sorprendido. ¿Es que el príncipe heredero no encubrió todo el incidente?

Elijah asintió y dijo en voz baja, “la mayoría de los caballeros reales sabía de eso, pero no dijeron nada por el príncipe heredero.”

Así que eso es.

Asentí. Cuando Roland buscó vengarse del rey, había como cincuenta caballeros reales presentes. No habría sido fácil cubrir el incidente. Además, probablemente el príncipe heredero tampoco se esforzó mucho en cubrirlo; la reputación de su padre era tan horrible que agregar el rumor de asesinar a un caballero real no habría cambiado nada.

Al ver la expresión desilusionada de Elijah, estuve a punto de decirle que conozco a una “persona” fuerte y preguntarle si estaba interesado o no, pero entonces vi a un grupo de gente que se acercaba a él. Recogí rápidamente la carne y me pasé a la mesa de al lado, pretendiendo que no conocía a Elijah.

Elijah estaba confundido, “Caballero Capitán Sol, usted—”.

“¡Ahí estás, Elijah!”

Elijah saltó, giró la cabeza y vio un grupo de caballeros reales que avanzaron en estampida hacia él, como una manada de toros. De inmediato, su rostro palideció mientras murmuraba, “No están aquí para darme una paliza, ¿verdad?”, a la vez que me veía con una mirada desamparada.

El primer caballero real que lo alcanzó le dio unas palmaditas en los hombros, mientras decía con voz grave, “Elijah, ¡tienes que ganar!”

“¡Sí! ¡Cásate con la princesa!”

“¡No puedes perder contra el Hijo del Dios de la Guerra!”

Los caballeros reales hablaron atropelladamente y a la vez, pero, en general, hablaron sobre las fechorías del Monasterio del Dios de la Guerra y algo de que cuando Elijah ganara la batalla, se haría justicia. Elijah escuchó todo, mareado. Levantó la cabeza y vio al caballero anciano, aquel al que trataba como a su maestro, que caminaba cerca y le pidió ayuda con rapidez, “Maestro… ¡¿qué está pasando?!”

El caballero anciano corrió hacia él como si fuera un adolescente temperamental, agarró a Elijah del cuello de la camisa y gruñó, “¡Chico! Si no te casas con la princesa, ¡no podrás verme a la cara nunca más!”

“¿Maestro?”. Elijah miró aterrorizado al caballero. Él murmuró, “¿q-qué está pasando?”

Los caballeros reales a su lado dijeron indignados, “¡Esos malditos guerreros del Monasterio del Dios de la Guerra nos emboscaron anoche!”

“Gritaron algo de que nosotros nos agrupamos para atacar a la gente y dijeron que montar caballos no era justo. ¡Nos exigieron que desmontáramos para enfrentarlos en combate uno a uno!”

Las voces de todos los caballeros reales aumentaron con enojo, “Somos caballeros, ¡caballeros! ¡Nos especializamos en montar caballos y combatir en grupos! ¡¿Quién querría enfrentarlos en un combate simple, cuando se especializan en batallas uno a uno?! ¡No estamos locos!”

“No está bien.”

El maestro de Elijah arrugó el ceño a la vez que hablaba con franqueza, “Tus habilidades aún dejan qué desear; es imposible que derrotes al Hijo del Dios de la Guerra. Será todavía más imposible para ese Caballero Sol, que ni siquiera sabe cómo sostener una espada… ¡Muévete, muévete, muévete! ¡Voy a darte un entrenamiento especial!”

¡Hmpf! Puedes regañar a tu estudiante, ¿pero por qué me metes en esto? Me le quedé viendo.

“Espere, yo acabo—”.

Elijah probablemente quiso decir que acababa de entrenar con Juicio, pero recordó que no podía revelar eso, así que sólo cerró la boca.

Sin ninguna razón para negarse, Elijah se dejó arrastrar indefenso. Sólo pudo lanzarme unas cuantas miradas llenas de confusión desde el rabillo de sus ojos.

“¡Son los guerreros del Monasterio del Dios de la Guerra!”, gruñó de repente un caballero real, enojado.

El Hijo del Dios de la Guerra dirigía un grupo de guerreros que echaban chispas y avanzaban por la calle. Sus ojos se fijaron no sólo en el rostro de Elijah, sino en todos los caballeros reales. Era obvio que los buscaba a ellos.

El Hijo del Dios de la Guerra caminó hacia los caballeros reales e, inmediatamente, los amonestó. “¿Qué significa eso de que ustedes, caballeros reales, nos retaron a una batalla en grupo a caballo? ¡Somos guerreros! ¿Quién querría enfrentarlos a caballo? ¡No estamos locos!”

Al escuchar esto, los enojados caballeros reales comenzaron a decir a gritos, “Su combate simple es irrazonable, ¡somos caballeros! ¿Quién querría retarlos a un combate uno a uno?”

Al obtener esta respuesta, el enojo del Hijo del Dios de la Guerra se convirtió en alegría. “¡De acuerdo, de acuerdo, de acuerdo! Los retaré a todos a combate simple. Es cuestión de ustedes si quieren montar caballos o burros, o si algunos de ustedes quieren atacar juntos. ¡Ni siquiera importa si todos quieren atacar a la vez!”

Los caballeros reales estaba furiosos, pero, en esta ocasión, el caballero anciano los contuvo. Caminó al frente, se detuvo delante del Hijo del Dios de la Guerra y dijo con frialdad, “¡interesante! Quizá querrás enfrentarte a mí. Montaré a caballo, pero atacaré solo”.

Por fin, el Hijo del Dios de la Guerra notó al caballero anciano. Cuando reconoció a su oponente, arrugó el ceño.

Me dije a mí mismo, “ese es uno de los caballeros favorecidos por el rey; ni siquiera tú quieres enojarlo ahora. Después de todo, Su Majestad sólo tiene dos caballeros favoritos y éste es también el mayor. Lo más probable es que el rey escuche su consejo.”

Parecía que el Hijo del Dios de la Guerra estaba a punto de explotar de la furia o sofocarse, pero no se atrevió a molestar a la persona delante de él. Finalmente, él gruñó, “nos vamos”.

El anciano “caballero confidente” tampoco parecía querer enfrentarse al Hijo del Dios de la Guerra. Sólo giró la cabeza de repente y golpeó el hombro de Elijah a la vez que le advertía, “Chico, pelea bien. Pierde, ¡y estarás en graves problemas!”

“¡Sí! Pierde, ¡y estarás en graves problemas!” bramó el resto de caballeros reales.

El rostro de Elijah se hizo más pálido que el de Roland en un parpadeo y empezó a enviar miradas forzosamente desde el rabillo de sus ojos, para pedir ayuda.

En verdad lo compadecía. Básicamente, sus oportunidades de derrotar al Hijo del Dios de la Guerra eran similares a las mías de derrotar al Caballero Juicio. Pero, aunque lo compadecía, aún así mantuve la cabeza gacha y pretendí que no vi nada. Con tranquilidad me tragué el último pedazo de carne, tomé una servilleta y me limpié la boca.

El Monasterio del Dios de la Guerra y los caballeros reales comenzaron a pelear y Elijah no podría retirarse de esta batalla ni aunque lo deseara… Mm…. parecía que podía pedirle a Adair que dejara de hacer sus misiones nocturnas.

Alegremente me levanté y decidí regresar al Templo Sagrado. Quería obtener otra bandeja de bizcochos de moras azules de Hielo y quizá pedirle a Nube que me encontrara un gabinete para libros poco frecuentado y que me prestara un libro para leer antes de dormir…

 

[Caballero Sol Volumen 2 Capítulo 8 Fin]

 

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